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miércoles, 7 de mayo de 2014

El revolucionario vuelco de una ‘liga de mierda’


No hace mucho en España se quejaban porque las cosas del fútbol siempre quedaban entre los mismos dos de siempre. FC Barcelona y Real Madrid consolidaron tal hegemonía -avalada por los millones del reparto televisivo, entre otras cosas- en el campeonato de Liga que el resto de competidores marcaban el tercer lugar como su objetivo principal y de lograrlo se festejaba como un título.

Que el Barça y el Madrid se volvieron el nuevo Celtic-Rangers. La Liga española era una nueva liga escocesa. Que se jugaba una ‘liga de dos’ y una ‘otra liga’. Que en Inglaterra el título lo pelean cuatro, en Alemania lo pelean tres, lo mismo que en Italia. Liga de mierda, exclamó alguien.

Liga de mierda. Y hay razones: el mencionado reparto televisivo, las consideraciones arbitrales, brechas de hasta 30 puntos entre el segundo y el tercero, equipos que al jugar contra los dos colosos se regalaban -”Ya nos tocó venir al dentista”, decía Joaquín Caparrós, DT del Levante, luego de perder 7 a 0 en la PRIMERA JORNADA-. Desequilibrio por doquier. Pase y escoja.

Hasta que llegó el Atlético de Madrid comandado por Diego Simeone y todo cambió. El Barça del Tata Martino fue líder del torneo hasta la jornada 24. El Real Madrid de Carlo Ancelotti se muestra como el tercero en discordia siempre metiendo presión. Pero ha sido Simeone, con el discurso ‘partido-a-partido’ que ha enganchado a plantilla y afición, el que ha dado un puño en la mesa para revertir la situación.

Hoy, a dos jornadas de finalizar el torneo de la regularidad, el horizonte muestra al Atlético como líder con 88 puntos. Le sigue el Barcelona con 85 y el Madrid con 83, aunque con un partido menos. El escenario no es menos controvertido: El colchonero depende de sí mismo. El culé dependerá de sí mismo si el merengue resbala. El merengue dependerá de sí mismo sí el culé vence al colchonero en la última jornada. ¿Dónde está la liga de mierda ahora, ah?

Sin embargo, como decía Jorge Valdano, el fútbol es un estado de ánimo. Dicha la frase, el estado de ánimo de los barcelonistas respecto a su equipo no puede ser más incierto pese a que existe la posibilidad de salvar la casa ganando la Liga. Mucho mejores están el Atlético, que pase lo que pase ha coronado su mejor temporada en años, y el Madrid que con su rival ciudadano luchará por el anhelado sueño de la Décima Copa de Europa amén de haber vencido al blaugrana en la final de la Copa del Rey.


Desde aquellos revolucionarios Sevilla de Juande Ramos en la temporada 2006-07 y el Villarreal de manuel Pellegrini en la 2007-08 no ha habido un rival que hiciera frente al dúo de siempre. La presencia del Atlético de Madrid hoy es refrescante. Quizá hay vientos de cambio a futuro. Pero el vuelco ya se dio y fue revolucionario.


                                                                  Este es un aporte de  @an_dario

viernes, 21 de marzo de 2014

Un clásico sin alma



Llega el domingo, llega el Clásico. Otra vez Real Madrid y Barcelona se ven las caras. Pero, ¿qué se puede esperar de este partido?

La atmósfera ya no es turbia. Atrás quedaron tres años en los que el Clásico se jugaba primero en el banquillo, luego en la cancha. Claro, futbolísticamente fue así porque en los medios el partido empezaba el lunes previo y acababa el lunes siguiente.

Atrás quedaron los años de Mourinho y Guardiola. Primero claudicó el catalán al que sucedió su escudero Tito Vilanova un año después. Luego salió el portugués dejando tierra quemada y pocos títulos. Hoy se vive del recuerdo de dos magníficos entrenadores que con dos plantillas fantásticas comandadas por dos gigantes del deporte como lo son Cristiano Ronaldo y Lionel Messi centraron los focos del mundo en España y en su Clásico.

Hoy ya no es igual. De hecho después de aquellos dos, ya nada será igual. Los comandantes en el campo quedaron pero los entrenadores son nuevos: Carlo Ancelotti y Gerardo Martino. El cartel del italiano es mucho mayor que el del argentino pero eso no bastó para que en la Jornada 10 de la Liga BBVA venciera el Barcelona. El planteamiento de Martino entonces aprovechó un fallo en el del DT merengue: la posición “inexperta” de Sergio Ramos en el medio del campo apurada por la ausencia de Xabi Alonso, bastión del equipo blanco. El partido lo coronó una soberbia vaselina de Alexis Sánchez para sellar un marcador de 2-1.

Hoy el Real Madrid es puntero de una entretenida Liga en la que ha llegado una refrescante tercería representada por el Atlético de Madrid. El Barcelona es tercero y le separan cuatro puntos del merengue. Si la distancia en juego se pudiera medir con puntos, quizá también estarían separados por la misma distancia matemática. Ancelotti supo esperar y hoy su equipo está consolidado y su juego es reconocible y reconocido. Siempre con la infalible puntería de CR7, la visión de Alonso, la clase de Modric y aunque con el lunar del debate en la portería entre Casillas -teórico titular, hoy suplente- y Diego López -caso contrario de Casillas-, el cuadro blanco es un rival de mucho respeto.

Al Barça le ataca la melancolía de tiempos que fueron y ya no volverán. Siguen los Messi, Xavi, Iniesta, Busquets y demás, pero el juego se ve enrarecido. En esta temporada llegó el estelar brasileño Neymar que pese a marcar en el primer Clásico, su titularidad en el próximo está en veremos. El chico tiene talento pero en Barcelona no se ha visto un caudal de él, más si su fichaje está enmarcado en un escándalo que ya cobró la salida del presidente blaugrana Sandro Rosell.


La expectativa existe. No tanta como antes, pero existe. Un Clásico siempre vende. Si hablamos de fútbol, el Madrid parte en mejor posición que el Barcelona, que llega en calidad de tapado porque no se sabe qué esperar de él. Sin embargo, la afición culé vive de recuerdos y ya echa mano de una cábala. Antes de golear al Madrid por 5-0 en el tercer Clásico de Liga que entrenó Pep Guardiola, el cuadro azulgrana venció al Almería por 7-0. Este año, en la jornada anterior venció al Osasuna por igual resultado. Así fuera por recuerdo, el culé ya recupera sensaciones. Las baterías están cargadas.


                                                                                     Este es un aporte de @an_dario